Cuidados esenciales para tener una Kentia perfecta en tu casa

Desde hace ya mucho tiempo la kentia ha adornado los mejores salones y, aún hoy, sale en las fotos de las revistas decorando las casas más elegantes. Es, sin lugar a dudas, la reina de las plantas de salón.

Buenos días Greenlover empezamos Septiembre. Un mes que, como si fuera un segundo comienzo de año, ofrece la ocasión de recuperar propósitos, reenfocar el rumbo y, en definitiva, hacerlo todo un poco mejor. Muchas personas aprovechan este mes para redecorar la casa, oficina,…y a nosotros nos encanta daros ideas, porque si, las plantas están de moda, Hoy vamos a hablaros de una palmacea muy elegante y que no pasa de moda, la Kentia.

La kentia es originaria de una pequeña isla situada entre Nueva Zelanda y Australia que lleva por nombre Isla de Lord Howe. De ella recibe su nombre botánico, Howea forsteriana.

Existen dos especies de kentia: la Howea forsteriana, y la Howea belmoreana, cuyo cultivo está menos extendido y que tiene las hojas erguidas. Lo más probable es que la kentia que hemos visto en redes sociales, revistas,… sea la forsteriana.

¿Dónde la pongo?

Cuando llegues a casa con tu kentia, es mejor que no la cambies de maceta enseguida. Espera unos días a que se adapte un poco al nuevo lugar. También se puede tener en el exterior siempre que las temperaturas no bajen de los 0°C, pero si la compras en invierno, piensa que tu kentia viene de uno de nuestros invernaderos calentitos y podría sufrir un shock si la expones de golpe al frío. 

Por otra parte  hay que tener en cuenta el espacio que necesita. Una kentia puede alcanzar fácilmente 12 metros de altura en su hábitat natural. En el interior de nuestras casas por suerte no suele pasar de los dos o tres metros de altura, pero si la plantamos en el jardín puede llegar a tener, con los años una altura considerable, lo que no debería preocuparnos el exceso, porque su crecimiento es muy lento.

 

Cuidados de la Kentia

Transplantarla

Si queremos trasplantar nuestra kentia, debemos hacerlo a finales de la primavera si la maceta se ha quedado pequeña. De todos modos, a las kentias no les gusta mucho los cambios, por lo que deberás procurar no romper el cepellón. Rompe la maceta o bien córtala ayudándote de unas tijeras fuertes para no tocar las raíces. La kentia prefiere un sustrato ligeramente ácido.

Riego y Abono

La kentias son sensibles a la falta de agua. Los riegos escasos provocan que las puntas de las hojas se vuelvan amarillas y más tarde marrones, hasta secarse del todo. Por otro lado, tampoco toleran el exceso de agua. No debes poner nunca un plato con agua encharcada debajo de la maceta, pues ello provocaría podredumbres en la raíces. Riegalas cada 2 días en verano y cada 4 en invierno. Respecto al abono, la kentia necesita que la abones una vez al mes durante los meses más cálidos. Puedes dejarla descansar durante el mes de Agosto.

Poda

NO! La kentia no debe podarse. La mayoría de las palmeras se mueren si se le cortan el tallo principal. Pero puedes ir recortando las hojas que se secan. A medida que se vayan secando las hojas inferiores van mostrando el tronco. Si las hojas inferiores  se secan es normal; lo que no es normal es que se sequen las hojas de arriba.

Curiosidades

  • La kentias no suelen florecer en el interior.
  • No dejes que se seque el sustrato, si el brote central se vuelve de color marrón el problema suele ser irreversible, pero si nuestra planta está seca y el brote central está verde, llévala a la ducha y moja bien las hojas y el sustrato, recorta las hojas secas y empieza a regarla y abonarla.
  • Es normal que las hojas inferiores se sequen de golpe. No te preocupes esto lo hacen para ir formando el tronco.

 

Si te interesa saber más sobre las plantas de interior, os dejamos aquí el enlace a nuestra colección de interior-deco.

Hasta aquí el post de hoy, si tenéis alguna duda, no dudéis en escribir un comentario 🙂

Feliz semana Greenlover.

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